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Telleldín impulsa el Partido Unidos de Presos y quiere presentar candidatos

Aunque está doblemente procesado por el atentado a la sede de la AMIA y su encubrimiento, tiene la certeza de que no volverá a la cárcel: Carlos Alberto Telleldín estuvo 10 años y medio en prisión, donde se recibió de criminólogo y abogado, por lo que gracias al 2×1 y a la ley de estimulo escolar tiene lo que el bautizó como una “perpetua paga”. Por eso puede proyectar.

En esta segunda parte de la entrevista con Infobae, el único acusado por el ataque terrorista más importante de la historia argentina cuenta cómo fue su vida después de la cárcel y su exitosa carrera como abogado, mientras trabaja para formar un partido político que nuclee a todos los presos del país.

¿Cómo funcionaría ese partido? ¿Tendría un candidato propio?

En 2015 los presos procesados votan y nuestra intención es entrar a las cárceles en estas elecciones o las próximas con un “Partido Unido de Presos”. Los votos no serían para nosotros, porque los detenidos están en distintos distritos, sino para un candidato a presidente. Habría que hacer una alianza. Y el elegido se quedaría con nuestro caudal, que son los detenidos de todo el país más los familiares.

¿No puede ser perjudicial y espantar votantes?

Eso lo tiene que evaluar el candidato. Pero igualmente puede que el que apoyemos no diga nada y quien encabece nuestro partido diga “Vamos a apoyar a tal” y listo. Son 100 mil, 200 mil votos.

¿Cuán aceitada está esa idea?

Está pasando lo mismo que en Brasil, donde empezó como un sindicato y ahora es un partido importante. Acá creo que va a ser igual, porque tenemos a Brasil como hermano mayor y todo se transmite.

¿Pero llegan a 2015?

Estamos trabajando para eso. Somos unos 20 abogados que nos recibimos en la cárcel junto a muchos pesos. Y hay un partido viejo, el Frejuli, que creó la mano derecha de [el ex vicegobernador bonaerense Alberto] Balestrini y que como no estaba funcionado, nos cedería el sello para tener un partido listo.

Usted dijo en un tuit que apoya la candidatura de Daniel Scioli. ¿Tiene algún tipo de participación activa en su campaña?

Yo soy asesor de Miguel Primavera, el secretario general del sindicato de choferes de remises y taxis [UCAIRRA], y él está con Scioli. También soy amigo y asesor de [el empresario de la Carne, Alberto Samid, y él también está con Scioli.

¿Qué piensa de la discusión en torno a los derechos laborales de los presos?

Estoy completamente de acuerdo. Pero los puso [el ex presidente Carlos] Menem, no este Gobierno. Con la ley 24.660 derogó algunos artículos del Código Penal y creó [los derechos de] trabajo y estudio. El Gobierno reglamentó algunos artículos, como el 144, que da un estímulo a los que estudian. Y fue importante porque ahora estudia un porcentaje altísimo de presos, que dicen “me pongo a estudiar así me rebajan pena”, y cuando salen se recibieron sin darse cuenta.

¿Está a favor del garantismo? A usted en la causa AMIA lo favoreció…

Tiene que existir, porque son garantías constitucionales. Lo que no entiende la gente es que se pueden respetar las leyes o tener una dictadura militar, y esto último no funcionó.

Usted tiene una ONG que se llama “Presos Inocentes”, pero la mayoría de los que están privados de su libertad dicen que son inocentes. ¿Cómo eligen los casos?

Queremos rescatar a los encarcelados de manera injusta. Para eso convocamos a muchos profesores, les mostramos las causas, les pedimos la opinión y asumimos la defensa de manera gratuita. Tenemos la presunción de que nuestros defendidos son inocentes.

Cómo abogado tiene una carrera exitosa desde lo económico y tuvo muchas causas de gran repercusión. ¿Cómo le iba antes del atentado a la AMIA?

Me fue bien antes con la venta de autos y me va bien como abogado. No paré de trabajar en los últimos 10 años. Empecé con un estudio chiquito en Lavalle y Uruguay, y ahora tengo un estudio de 450 metros.

Tuvo clientes polémicos como el cura Julio César Grassi, el agente de la Triple A Felipe Romeo, o el padre de Candela Rodríguez.

No sólo tengo esos clientes, sino también empresas de primera línea que buscan soluciones y nos eligen. Tenemos 1.300 supermercados chinos y a toda la comunidad coreana de Avellaneda. El padre de Candela estaba por un error que cometió, un robo en tentativa, lo sacamos y hoy está en libertad. Me llama permanentemente porque después de abogado queda una relación y te convertís en la persona de consulta permanente. Con Felipe Romeo estuvimos hasta que falleció.

¿Usted acepta cualquier caso o tiene algún límite?

Lo que no tomamos son violadores. No tenemos ni un solo caso de abuso deshonesto.

¿Y Grassi?

Estoy cien por cien convencido de que es inocente. Cuando yo estuve detenido, Julio fue tutor de un hijo mío que tiene 30 años, y estaba con Gabriel la noche en que lo acusó. Tengo información de primera línea, no me la contaron. Mi hijo vivió con él.

Sin embargo, las pericias arrojaron que Grassi “tiene el perfil de un delincuente sexual” y que “no logra controlar su instinto sexual”.

Esto me puede traer problemas, pero lo voy a contar igual. Cuando pidieron las pericias, le dije: “No las hagas, Julio, negate, que es un derecho constitucional, pedimos un perito de parte y decimos que sos el ángel de la guarda”. Pero yo era un mero asesor y los abogados lo hicieron estudiar los test.

Pero es imposible hacer trampa en un test psicológico.

Sí, es imposible, una locura. Una noche llegué y estaba estudiando todo. Le habían llevado al hijo de uno de los que hizo un tratado de psicología muy conocido para que lo entrene, cuyo nombre no voy a decir.

Igualmente, preparado o no, las pericias le jugaron en contra.

La trampa del sistema es que los psicólogos son auxiliares del juez y ponen lo que ellos quieren. Siempre arman el perfil en función de la imputación. Crean indicios, y en un sistema de indicios, estás en el horno. El error de Grassi fue quedarse con la opinión de estos bobos [los abogados defensores]. Hay abogados “de cuello blanco” que son los que saben todo y cometen errores tremendos, y hay abogados “tumberos”, que salimos de la cárcel y sabemos qué hay que hacer y qué no, porque no confiamos en una Justicia clara y cristalina, y entonces no le damos ventaja.

Nicolás Stulberg

¿Va seguido a visitar clientes a la cárcel?

Sí, permanentemente. Tengo muchos clientes detenidos.

¿Y eso le trae recuerdos de sus 10 años y medio en prisión?

Es un sufrimiento porque veo como una segunda muerte, una persona encerrada, privada de la libertad, que es lo más sagrado que tiene y que de repente cometió un error y tiene que pagar con el encierro. Yo lo capitalicé estudiando y canalicé por ahí. Pero las cárceles no son como marca la Constitución: sanas y limpias para rehabilitar al detenido.

¿Hay una condena social en torno a su figura?

Socialmente me va bien. Sólo tengo una persecución de parte de la dirigencia judía y de sectores afectados directamente por la causa AMIA, pero nunca tuve un sólo incidente. Tengo amigos y clientes judíos.

Usted es muy activo en las redes sociales. ¿Ahí cómo lo tratan? ¿Nadie lo cuestiona?

Sólo me critican los que no les convengo. Pero es un porcentaje muy chico, que igual me gusta, porque es la forma de medir.

¿Lo reconocen por la calle?

Sí. Por ejemplo este invierno estuve en Calafate, Bariloche y Esquel, y mucha gente me decía que me conoce de la televisión. Tuve un recibimiento impresionante. Me trataron de primera.

Fuente: infobae

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