A veces, cuando pienso que todo está perdido…Pasan cosas como las de anoche en Speluzzi.
En estos tiempos de sálvese quien pueda, de individualismo, de egoísmo, se viven situaciones que devuelven la esperanza.
Me refiero a lo que ocurrió anoche, cuando los vecinos de Speluzzi se fueron enterando de que un niño se había perdido. Todo el pueblo salió a buscarlo: Camionetas y autos recorriendo caminos de tierra inundados, muchos encajándose en el barro; los más jóvenes, en las cajas de las camionetas, con linternas y reflectores y llamándolo sin descanso.
Ir por esos caminos a las dos de la mañana y ver los haces de luz atravesando la niebla era una imagen increíble. Una escena que hasta podría haber sido hermosa de contemplar, si no fuera por la tensión y la incertidumbre de no saber qué estaba pasando.
Por suerte, esta mañana apareció Joaquín. Ojalá nada de esto hubiera sucedido. Pero sucedió. Y el hecho nos demuestra, claramente, que detrás de una causa justa la solidaridad sigue intacta, y que las grietas ,que muchos alimentan para su propio beneficio, desaparecen cuando realmente importa.
Gracias a todos: a los vecinos, a las autoridades, a los bomberos, a la policía. Simplemente, gracias a todos.
Y termino como empecé: A veces, cuando pienso que todo está perdido, yo y ustedes venimos a ofrecer el corazón.
Miguel lange
Dni 16276941
Vecino orgulloso de Speluzzi
