«Algunos vamos a quedar en el camino pero vale la pena», dijo el titular de la Cámara de Comercio

Tras reunirse con el jefe de Gabinete, el titular de la Cámara Argentina de Comercio sostuvo que el proceso implica sacrificios. Aseguró que no hay despidos masivos en el sector, pero reconoció que el consumo sigue amesetado.

En plena recesión y con el consumo en retroceso, el presidente de la Cámara Argentina de Comercio y Servicios (CAC), Mario Grinman, expuso un diagnóstico sin eufemismos sobre el momento que atraviesa el sector empresario. Luego de un encuentro de casi 90 minutos con el jefe de Gabinete, Manuel Adorni, el dirigente dejó una frase que sintetizó su postura frente al programa económico del presidente Javier Milei: “Algunos vamos a quedar en el camino”.

La definición, pronunciada en diálogo con Radio Mitre y luego replicada en distintos medios, dejó en claro el respaldo del comercio al rumbo macroeconómico, aun cuando el ajuste tenga consecuencias directas sobre empresas y actividad.

Grinman —integrante del denominado G6, que nuclea a las principales entidades empresarias— planteó que el proceso es “duro”, pero necesario para estabilizar la economía. Señaló que, a diferencia de la industria y la construcción, el comercio y los servicios no registran despidos masivos, aunque admitió que el nivel de ventas continúa estancado tras varios meses de retroceso. En enero, la caída habría rondado el 0,8%, según datos sectoriales.

Los frentes abiertos

En su análisis, el titular de la CAC enumeró una serie de obstáculos que condicionan la recuperación:

  • Menor dinamismo del crédito y freno en la demanda de bienes durables.
  • Presión tributaria elevada, con fuerte peso del gasto social dentro del presupuesto.
  • Ingreso ilegal de mercadería: estimó que uno de cada tres celulares comercializados en el país proviene del contrabando.
  • Bajo nivel de apertura comercial, con importaciones que representan una porción reducida del consumo interno.

Para Grinman, las respuestas parciales o sectoriales tienden a generar nuevos desequilibrios. En cambio, defendió reformas de alcance general y aplicación rápida, con la expectativa de que el costo sea acotado en el tiempo. Bajo ese escenario, proyectó que la economía podría crecer por encima del 5% en 2026.

Inflación contenida, actividad en retroceso

El planteo empresario llega en una etapa de transición. Tras la desaceleración inflacionaria —aunque con señales recientes de tensión— el Gobierno profundiza el ajuste fiscal y avanza con cambios estructurales, entre ellos la reforma laboral aprobada en el Congreso.

Mientras tanto, el consumo masivo continúa débil, en un contexto que combina pérdida de poder adquisitivo y recomposición de precios relativos tras años de políticas expansivas. Desde el oficialismo sostienen que la estabilización es condición indispensable para la recuperación.

El respaldo explícito de la CAC abre debate dentro del propio entramado productivo: para algunos, se trata de una apuesta estratégica a largo plazo; para otros, de una aceptación resignada de que no todas las empresas lograrán atravesar la tormenta. En esa tensión se mueve hoy uno de los sectores que más empleo genera en el país.

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