El Frigorífico General Pico se presentó en concurso preventivo de acreedores el 31 de marzo tras no lograr un acuerdo financiero privado, como lo venia buscando desde hace varios meses. La empresa enfrenta una crisis profunda marcada por deudas millonarias, caída de la producción y conflictos laborales, lo que la llevó a recurrir a la Justicia como última alternativa para sostener su continuidad.
El presidente Ernesto “Tito” Lowenstein y Alan Lowenstein, en su calidad de vicepresidente de Frigorífico General Pico S.A., emitieron un comunicado en el cual anunciaron que la empresa ingresa en Concurso Preventivo de Acreedores.
Señalan en el comunicado que “el objetivo es blindar de la mejor manera posible la continuidad de la empresa, preservar las fuentes de trabajo y encauzar de forma ordenada su situación financiera”.
Puntualizan los empresarios que «lamentablemente, un determinado grupo financiero que reviste simultáneamente la condición de accionista y acreedor ha obstaculizado de manera reiterada las distintas alternativas presentadas por la empresa para asegurar la continuidad de la operación, priorizando el recupero de su crédito y contrariando el interés social. Estas incluyeron propuestas de terceros que contemplaban esquemas de explotación de la planta en el largo plazo, incluyendo una alternativa cercana a los U$D 40 millones mediante un esquema de leasing a ocho años, así como también ofertas de resolución inmediata de contado».
La situación económica de la firma no se limita a la caída de su actividad productiva, ya que según registros del Banco Central, la empresa acumula más de 1.100 cheques rechazados por un monto superior a los 15.800 millones de pesos, a lo que se suma una deuda bancaria cercana a los 24.300 millones.
Solo considerando esos dos factores, el pasivo supera los 40.000 millones de pesos, sin incluir otras obligaciones comerciales, laborales y financieras. Este escenario dejó a la compañía sin margen para continuar operando con normalidad.
